Fri 3 Mar 2006
Hace ya un año que perdimos a Jorge de la Vara, un gran amigo mío.
Yo conocí a Jorge (a la derecha en la foto) en el gimnasio en 2002. Siempre íbamos al gym a la misma ahora y ahí nos hicimos amigos. Fue de mis mejores momentos de mi vida madrileña. Cuando me sentía solo, podía bajar la calle y acudir al gym donde siempre me encontraba con un grupo de amigos. Lo curioso es que ninguno de nosotros nos conocíamos de antes, pero al pasar siempre las tardes juntos hicimos un grupo muy especial de gente, una pandilla. Todos los días nos dedicábamos a entrenar, pero sobre todo a comentar el día, hablar de mujeres, y a reirnos un montón. Dicen que el gimnasio es aburrido, pero para nosotros era de lo mejor del día. En vez de tomar cañas, nos levantábamos pesas.
Jorge solía decir “nunca te arrepientas por lo que has hecho sino por lo que no te has atrevido a hacer.” Cuando pienso en Jorge, siempre veo un chaval en plena juventud que entrenaba más que nadie (salvo Dani), haciendo lo mejor que podía, y haciéndolo de forma feliz. Jorge era una persona honrada sobre todo, de las que quedan pocas.
Nuestro clan de Dani, Elio, Rodrigo, Juanjo, Jorge R., Laura y yo le guardaremos en nuestra memoria individual y colectiva de una época realmente fantástica. Hasta siempre.

September 16th, 2006 at 9:17 am
[…] Exactly one year ago, I received a phone call early in the morning. The caller was a friend of a friend telling me that he had bad news. He had never called me before, and yet I was not surprised nor did I panic. I simply listened. The news was that one of my closest friend’s brother had just died in a traffic accident. In the following two weeks, my grandfather and another friend had both passed away. Earlier in the year, my friend, Jorge, had died of a brain tumor. Nevertheless, 2005 was not a total loss of a year due to deaths of loved ones. In May alone, four friends of mine brought healthy babies in the world. When I look back at 2005, I reflect upon what I experienced with these deaths and births. […]